viernes, 18 de mayo de 2018

¿SABES CÓMO TRASFORMAR UN PENSAMIENTO NEGATIVO EN POSITIVO?


¿Se puede trasformar un pensamiento negativo en un pensamiento positivo? Barbara Fredrickson, psicóloga de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), ha demostrado cómo una actitud optimista frente a la vida puede ayudar al cerebro a pelear contra las emociones negativas. La investigadora ha constatado que, mediante determinados ejercicios, el cuerpo puede ser entrenado para promover respuestas positivas y multiplicarlas, logrando así generar un amortiguador natural contra el estrés y la depresión.


Lo primero que tenemos que tener claro es que los pensamientos a los que les “declaremos la guerra” nos van a atacar. Si cada vez que llega a nuestra mente un pensamiento negativo, nos resistimos a él, nos oponemos, o lo negamos, lo que va a suceder es que ese pensamiento va a persistir, y va a permanecer en nuestra mente una y otra vez. Cada pensamiento desencadenará más pensamientos de su misma naturaleza, y así hasta generar toda una inundación cognitiva que no nos ayuda.
Los pensamientos que tenemos pueden afectar nuestra vida cotidiana e incluso a nuestras emociones y comportamientos. Es importante entender la relación que existe entre contrarrestar el pensamiento negativo y reducir las consecuencias negativas del mismo. Para esto, lo primero que tenemos que hacer es identificar nuestros patrones de pensamientos negativos automáticos, que por la fuerza de la costumbre han pasado a formar parte de nuestras creencias fundamentales.
Nuestras creencias fundamentales están llenas de sesgos o distorsiones cognitivas. Es hora de identificar estas distorsiones y combatirlas para generar pensamientos positivos frente a cada nueva situación. Estos sesgos o distorsiones hacen que nuestra mente elimine la información que no le conviene para el mantenimiento de nuestras creencias y agrande o magnifique la información que sí concuerda con nuestra manera de ver la vida.


Los pensamientos solo son una parte modificable de ti

El cerebro no busca la verdad, sino sobrevivir. En un mundo prehistórico, esta manera de comportamiento mental fue muy acertada, pero en el actual muchas cosas han cambiado. Ahora no es tan necesario dar una respuesta rápida para sobrevivir, como una respuesta adaptada a cada situación. Tenemos que tener presente que nuestro cerebro puede, en ocasiones, estar equivocado: puede que nos muestre la situación como piensa que es y no como en realidad es.
La mente busca ahorrar energía, darnos rápidamente una respuesta ante un suceso concreto, para tratar de tomar control y proporcionarnos seguridad y tranquilidad. Es en estos atajos mentales donde se producen las mayores distorsiones. Nuestro cerebro primitivo tiende a actuar rápidamente, como tenían que actuar nuestros antepasados para sobrevivir, de ahí el exceso de generalizaciones, filtraciones negativas y rigidez mental cuando procesamos la información de manera rápida.
En la actualidad, en nuestra sociedad son muy pocas las situaciones de peligro real que nos encontramos en nuestro día a día; casi todas las situaciones de amenaza son imaginadas o para las que sobredimensionan las consecuencias. Procesar la información de manera rápida nos hace caer en los sesgos que intentan hacer nítida una imagen distorsionada por la rapidez con la que la que hemos intentado procesarla.
Una de las mayores distorsiones involuntarias consiste en aceptar como una verdad absoluta la probabilidad de que algo pueda ocurrir. Esto nos lleva a actuar de manera ansiosa o deprimida sin que el hecho haya ocurrido. Solo alrededor del 20% de nuestros pensamientos ocurren en realidad. Así, nuestros pensamientos no deben de ser los jueces de nuestra vida, sino más bien los espectadores.

“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”

Entiende a tu mente y tu mente te entenderá a ti

La mayoría de nosotros solemos dedicar una parte de nuestra atención a las actividades que estamos realizando en el momento, mientras que la mente y los pensamientos están trabajando en otro problema. Actuar así se denomina vivir con el “piloto automático”, ocupándonos de lo que hacemos con muy poca conciencia de los detalles del momento.
Ser plenamente conscientes de lo que está ocurriendo aquí y ahora es el estado ideal para combatir los pensamientos negativos. Aceptar que ese tipo de pensamientos son necesarios en determinadas circunstancias, y un círculo vicioso de premoniciones negativas que se retroalimentan, nos da la clave para contrarrestarlos por pensamientos más ajustados a la realidad.
Es posible que haya elementos de determinadas situaciones que no podamos cambiar, como el dolor, la enfermedad o una circunstancia difícil, pero al menos podremos darnos cuenta de cómo reaccionamos o respondemos a todo lo que nos ocurre. Haciéndolo nos situaremos en posición de desarrollar estrategias para cambiar la relación que tenemos con nuestras circunstancias y los filtros -no siempre amigos- que utilizamos para procesarlas.

“El cazador que persigue dos conejos no atrapa ninguno”


Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

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